Clases particulares de árabe y dariya en Madrid www.clasesdedarija.galeon.com

 
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Fruto de la unión y confluencia de varios factores, entre los cuales figura el determinante e imparable crecimiento del árabe por el mundo, en los últimos años parece haberse dado un giro irreversible en el interés por ahondar en diversos temas lingüísticos, en el aula del árabe como lengua extranjera. Estamos, pues, en un tiempo de profundos cambios y transformaciones, en el que se persigue brindar al alumno hispanohablante, en este caso, una formación sólida que le capacita para conocer otras culturas y para integrarse en el mercado laboral del mañana, tan completivo como globalizado, un mercado en el que el dominio de lenguas como el árabe es un requisito más.  Y es que en las últimas décadas, la lengua árabe y sus variedades dialectales han experimentado un apogeo considerable, cuya influencia se ha traducido en diferentes ámbitos: económico, científico, social, literario, etc. Por ello, cada día aumenta el número de personas que, por necesidades educativas, profesionales, precisan acceder al conocimiento de la lengua árabe. Los países árabes suman en un total de veintitrés. Cada uno posee además su propio dialecto derivado del árabe. Los países árabes suman en un total de veintitrés. Cada uno posee además su propio dialecto derivado del árabe. Algunos tuvieron mayor suerte por su expansión y difusión a lo largo del mundo árabe, como es el caso del árabe egipcio y la dariya marroquí. Otros, no obstante, se limitaron a una zona geográfica determinada, como los dialectos de Argelia, Irak, Siria, Palestina, Mauritania, Libia, Túnez, etc.

Sin lugar a dudas, la oferta didáctica es hoy amplísima: los enfoques metodológicos de moda (enfoque comunicativo, enfoque por tareas, principalmente) combinados con las nuevas tecnologías, han dado pie a las más diversas aplicaciones, desde cursos multimedia hasta materiales para el estudio de los lenguajes con fines específicos. Del auge del ámbito del árabe como lengua extranjera dan buena cuenta el aumento de la demanda de cursos de árabe, y por consiguiente, de docentes especializados, así como el extraordinario desarrollo bibliográfico que se está experimentando en los últimos años, circunstancias a las que no es ajena la labor que vienen desempeñando diversas asociaciones, editoriales, universidades e instituciones. Ahora bien, pese a este innegable avance registrado, en los últimos años, en la formación de los aprendientes hispanohablantes de árabe, sigue haciendo falta centros y academias especializadas y profesores bien formados encaminados a proporcionar claves a varias de las cuestiones pendientes en didáctica del árabe a hispanohablantes. Es quizás una de las lagunas más subrayadas por especialistas y estudiosos reside en la carencia de oferta de enseñanza del árabe dialectal y de profesores titulados formados en didáctica y dialectología y competentes para la enseñanza de los dialectos árabes a hispanohablantes, además de la escasez de materiales específicos para llevar a buen puerto dicha empresa. En pleno debate sobre actuales planes de reconversión de los estudios árabes e islámicos en los futuros grados del espacio europeo, que llevarán diversas denominaciones según Universidades, uno de los temas más acuciantes es el del papel que deba otorgarse a las lenguas dialectales derivadas del árabe clásico (en adelante AC), como el árabe dialectal marroquí o dariya (en adelante ADM).

 
 

Desgraciadamente en España no existen proyectos, establecimientos ad hoc, ni ayudas estatales o iniciativas por parte de las propias autoridades educativas para potenciar el aprendizaje de esta lengua y sus dialectos. Así lo recalca la experta Jill Stribling, en una entrevista concedida al diario el mundo (26/01/2015): "El 68% de la población es bilingüe -comenta Jill- en los países del norte de Europa, o en Holanda y Bélgica, por poner algunos ejemplos, sus habitantes manejan simultáneamente dos idiomas. Países como España o Estados Unidos son los irregulares, los que se encuentran por detrás en el conocimiento de otros idiomas", pese a que en los últimos años, el bilingüismo ha cobrado mucha fuerza, especialmente en la educación infantil. Por ello, no es de extrañar, que, según el Libro blanco de Filologías, la valoración global de la formación recibida en la universidad española por los titulados en Filología árabe es bastante baja: sólo uno de cada cinco licenciados piensa que ha sido bastante adecuada (19,4%) y casi la mitad, poco adecuada (41,9%). De hecho, la mayoría de los titulados (77,1%) ha necesitado una formación dialectal complementaria para su inserción en el mercado. A todo esto se añade un hecho dramático: la inexistencia en España de oferta del árabe y sus dialectos en las Enseñanzas Primaria y Secundaria, a excepción de algunas escuelas oficiales de idiomas, y a diferencia del resto de los idiomas.

El contexto laboral y profesional del alumno hispanohablante, sea aficionado o filólogo-arabista o traductor de árabe-español, evidencia, como nunca, la importancia de la competencia comunicativa dialectal, ya sea como competencia genérica o como competencia específica. Esta competencia comunicativa dialectal, debido a la diglosia que sufre el mundo árabe, se presenta como el eje central sobre el que giran el resto de habilidades inherentes al conjunto de perfiles que hoy por hoy se demanda. Los datos que arroja el Libro blanco de filologías sobre la situación laboral de los licenciados en Filología árabe y la valoración de la formación recibida por éstos en la universidad, ambas cuestiones estrechamente vinculadas, revelan una escasa adecuación de los estudios árabes a las demandas del mercado, ya sea por la falta de oferta laboral para perfiles tradicionales como la docencia, o por la falta de una formación conveniente en dialectos árabes, que capacite al alumno hispanohablante para el ejercicio profesional, por lo que recomienda el estudio del árabe dialectal marroquí. Los 36 créditos ECTS necesarios (= 360 horas lectivas + 540 de trabajo del alumno), que ofrecen los departamentos de Estudios Árabes e Islámicos de las universidades españolas, como media, para alcanzar un nivel A2 parcial, es, a todas luces, insuficiente, para lograr una formación en árabe dialectal, equivalente a la que se ofrece en árabe normativo.

Es de sobra conocido que el verdadero obstáculo con el que se encuentra el aprendiz hispanohablante, al intentar comunicar en la vida diaria con el árabe fusha en un país árabe, como Marruecos, es el registro informal, esto es, el dialectal propio de cada país, y que se emplea en la comunicación, por lo que el aprendiz de fusha habrá de llamar constantemente la atención sobre este detalle a sus interlocutores potenciales, comunicándoles que sólo sabe árabe fusha, lo cual plantea real y desafortunadamente serios problemas a la hora de entenderse y hacerse comprender, porque no todos los arabófonos conocen el árabe fusha o clásico. Es más, si algún nativo marroquí se toma la molestia de charlar contigo en árabe era con gran paciencia, debido al abismo entre su fluidez en español o francés y la tuya en árabe, y raramente en su dialecto, del que no tenías ni idea, con lo que sólo a fuerza de mucho trato, de presenciar conversaciones ajenas y de documentarte por tu cuenta (en bibliotecas donde tampoco abundaban las obras sobre dialectología) podías llegar a sacar algo en claro, y ello si el interlocutor no muestra, para colmo, cierta indisposición a exponerte a un árabe distinto del que debe aprendiste. No olvidemos que el grado de competencia en árabe fusha de un hablante de dáriya o de cualquier otro dialecto, puede ser sólo en comprensión oral, o también en el resto de destrezas: comprensión lectora, expresión escrita y expresión oral, dependiendo del nivel de escolarización y formación del hablante, si bien es cierto que la expresión oral suele estar restringida a ciertos ámbitos de comunicación como ya hemos referido. Podemos afirmar que aumenta de manera proporcional al del nivel educativo del dariyófono.

Un recién licenciado en Filología árabe, y sin ninguna experiencia, que se enfrenta a la comunicación dialectal, y tiene que pasar de un plumazo de la condición de alumno a la de interlocutor, sin más referencia que la intuición, el sentido común y algunos materiales obsoletos, ve claro lo mucho que le faltaba por aprender. Esta sensación probablemente sea compartida por muchos colegas, aunque, por suerte, la situación ha cambiado sustancialmente en los últimos años, con la extensa y variada oferta de formación dialectal como la nuestra. Fijémonos en estas palabras de un arabista principiante, que se encontró en una situación como ésta poco cómoda a la vez que desesperante: "Decisivo para mí, y toda una experiencia, desde luego, fue poder estudiar en un país árabe lo antes posible, el verano siguiente al primer curso académico, porque hay quien descubre tarde cómo es el árabe de verdad. Yo lo hice en sazón, creo, confirmando mis ganas de aprender aquello, y además descubrí un país que me marcó entonces y que, de un modo u otro, no ha dejado de hacerlo: Marruecos. No recuerdo haber aprendido gran cosa de marroquí, aparte de algunas expresiones sueltas y una canción que estudiaban unos compañeros de otro curso, pero sí recuerdo mi perplejidad, a lo que se ve motivadora, ante aquel otro árabe, distinto al del aula ".

Se desprende de estas palabras que, como lo han subrayando muchos alumnos, “leer y escribir árabe resulta relativamente sencillo, pero hablarlo es mucho más complicado, porque no se aprenden los dialectos. Es como si tuvieras que aprender dos idiomas distintos: el escrito y el que oyes y hablas”. En su opinión, con dedicación, mucho interés y varios periodos de clases particulares con nativos y de inmersión en países árabes: “necesitaríamos un mínimo de dos o tres años para hablar y escribir con cierta fluidez”. Muchos alumnos estudian este idioma en academias españolas y más tarde en el extranjero. Según señalan: “cada centro posee su propia metodología, pero la fórmula más eficaz es, sin duda, dar clases particulares con nativos y la inmersión. Con los estudios de Filología Árabe te adentras en la gramática y escritura, pero para hablar correctamente lo mejor es pasar temporadas en un país de árabe, como Marruecos, para aprender su dialecto”. La mayoría empezó a estudiar, por diferentes objetivos y razones, este idioma hace años y aún sigue formándose, ya que “como cualquier otra lengua, si no la practicas, la terminas olvidando”.

Aquí reside otra cuestión que es preciso aclarar, dentro del mapa lingüístico de Marruecos. Esta cuestión tiene que ver con el uso lingüístico y el rol social desempeñado por cada una de las dos lenguas: el árabe dialectal marroquí y el árabe clásico. El ADM es la variedad dialectal de uso cotidiano en la calle. La lengua árabe, en su vertiente moderna, AM, es la lengua de cualquier registro escrito, mientras la vertiente clásica, AC, es, por excelencia, la lengua de la liturgia y la literatura. La diferencia fundamental entre los dos sistemas ADM/AC es pues oralidad / escritura. En este sentido, es conveniente recordar que el ADM no ha sido sistematizado, ni normativizado por ninguna institución marroquí, como es el caso de todas las variedades dialectales, porque las academias de los respectivos países donde se hablan consideran que sus normas son las del AC, lengua que goza de un tratamiento prioritario en el sistema educativo de cada país árabe. Estas reflexiones acerca de la compleja naturaleza lingüística del Mundo Árabe son frecuentemente ignoradas a la hora de aprender el árabe dialectal marroquí.

¿Cómo puedo aprender la dariya marroquí científicamente, en paralelo con clases de árabe en academias o con el currículo universitario de Filología árabe o de Traducción, que solo me forman en la lengua clásica?, ¿qué beneficios traería el aprendizaje de esta variedad dialectal con un profesor particular cualificado y titulado?, ¿qué debo hacer para reconstruir mi aprendizaje esta variedad dialectal?, ¿qué recursos puedo utilizar para hablar árabe dialectal y redactar correctamente en árabe académico?, ¿qué requisitos debe cumplir el profesor de esta variedad dialectal?, ¿porqué me sé decir palabras como “acta”, “sociedad” y “Unión Europea” y no soy capaz de desenvolverme con facilidad en situaciones cotidianas de la vida como pedir la hora -en árabe- o pedir la cuenta en un restaurante?, etc. Son algunas de las preguntas que nos han planteado los alumnos hispanohablante a lo largo de nuestras experiencia docente con este colectivo. En este sentido, incluso arabistas, con formación académica superior en Filología Árabe, reconocen que siguen sintiéndose perplejos e inseguros a la hora de acometer una comunicación básica en esta lengua, ya que simplemente no han recibido formación dialectal sino filológica, además de carecer de y materiales específicos para llevar a buen puerto dicha empresa.  

Así lo recalca el testimonio de un arabista: "La mayoría de los estudiantes de árabe nacemos y crecemos en una casa empezada por el tejado que no deja de venirse abajo, y si conseguimos levantar otra algo más firme suele ser sin plano, arrumbando escombros y expoliando materiales de aquí y de allá. No suele haber además, salvo la propia intuición o el ejercicio de compararse con otros en las mismas circunstancias, medio de saber si lo estamos haciendo bien o mal, por falta, como ya he adelantado, de una evaluación fiable, incluso ahora que existen guías como las del MCERL o las del ACTFL en EE.UU" . Por ello, simultanear los estudios de Filología Árabe con el aprendizaje de esta misma lengua y-o uno de sus dialectos, de la mano de un profesor nativo particular, brinda la oportunidad para comprobar de cerca,  desde un principio, las diferencias entre un árabe académico y otro dialectal -como la dariya-, abismales en el caso de la pronunciación y la práctica en el aula, aparte de que, de ese modo, se aumentan el input y las horas de clase de árabe a la semana, en lugar de las escuetas horas contempladas en el plan de estudios de esta especialidad.

 

 

La enseñanza de la lengua árabe en la universidad española, y las escuelas oficiales y centros culturales en general, sigue desgraciadamente centrándose en la variedad clásica del árabe, en detrimento de las variedades dialectales que son las autenticas lenguas de comunicación en los países árabes. La enseñanza de la lengua árabe sigue dirigiéndose casi exclusivamente al desciframiento de textos clásicos con la finalidad de traducirlos y editarlos. El árabe clásico se utiliza en los libros, la prensa, la radio, la televisión, etc., pero no en la comunicación. Convive con los dialectos árabes de cada región, que son el medio de comunicación de millones de personas. El dialecto de cada zona es el verdadero registro comunicativo y esto es lo que se llama diglosia (ver nuestro blog informativo). Los procesos de cambio político, económico, social y cultural vividos por los países árabes a lo largo del siglo XX suscitaron en el arabismo europeo el interés por la lengua árabe moderna. Ahora bien, la transformación de las relaciones internacionales entre Europa y el mundo árabe en la segunda mitad del siglo XX propició la necesidad de aprender los dialectos árabes -como la dariya marroquí- para responder a las nuevas necesidades de comunicación. En los últimos tiempos, el interés creciente entre los estudiantes hispanohablantes de distintas disciplinas por la dariya marroquí ha dado lugar a una importante demanda de esta variedad dialectal. Más recientemente, la aparición de nuevas salidas profesionales en los ámbitos de las relaciones internacionales y económicas hace cada vez más acuciante la necesidad de replantear los objetivos de aprendizaje del árabe para enfocarlo a los dialectos.

Dicho de otra forma, el eje central de la formación lingüística es la lengua clásica, en tanto que vehículo de todas las manifestaciones culturales y sociales, pero la importancia de la competencia comunicativa convertida en una demanda creciente en una sociedad cada vez más globalizada, hizo que en el contexto actual se impone la necesidad de revisar y actualizar los objetivos y contenidos de la enseñanza de la lengua árabe para enfocarla a la comunicación dialectal, así como de aplicar las metodologías que tengan en cuenta las necesidades comunicativas de los estudiantes de lengua árabe, con el fin de capacitarles para el correcto desempeño del ejercicio profesional. Lo óptimo sería una alta competencia lingüística en todas las modalidades de la lengua árabe, para desarrollar satisfactoriamente las distintas tareas relacionadas con cada uno de los perfiles profesionales. Alcanzar tal dominio en árabe es a todas luces un objetivo extremadamente ambicioso en el marco de una titulación de Grado tal como se plantea en las directrices del MEC. Es mas, la inexistencia, en el currículo de lengua árabe, del aprendizaje de los dialectos árabes, dificulta la equiparación de los objetivos formativos de los programas actuales y el reconocimiento del grado de dominio de los estudiantes en relación a las escalas de nivel reconocidas internacionalmente por las instituciones educativas. Expuestas todas estas consideraciones, debemos empezar planteándonos cuestiones como las siguientes:

  • ¿Para qué es necesario aprender la dariya marroquí?

  • ¿Qué grado de dominio se necesita para comunicar con la dariya marroquí ?

  • ¿Cuánto tiempo se requiere para alcanzar el grado de dominio necesario en esta variedad dialectal?

Las respuestas a estas preguntas están interrelacionadas y requieren una flexibilidad y una transparencia acordes con las evoluciones de la sociedad y el mundo laboral. Pero, si algo es evidente es que el conocimiento del árabe moderno por sí sólo no es suficiente para la comunicación en países árabes, ni se basta en sí mismo para el ejercicio de actividades profesionales relacionadas con diferentes ámbitos, para las que es indispensable el conocimiento de al menos un dialecto, especialmente el marroquí o el egipcio. Todo ello evidencia la necesidad del alumno hispanohablante de formarse en el conjunto de las variedades dialectales árabes. La variedad árabe moderna, seguida del dialecto, es la que la combinación perfecta, y por lo tanto, la que puede capacitar al alumno hispanohablante para desempeñar un abanico de actividades comunicativas más amplio. Dicho de otro modo, el árabe moderno estándar es la base para cualquier dialecto árabe, una vez aprendido, si se quiere mayor contacto con el idioma, se comienza con el aprendizaje de algún dialecto". Lógicamente, esta formación es, en ocasiones, demasiado ambiciosa, ya que excede, a veces, la capacidad de alumnos con ritmo normal de aprendizaje.

En nuestra opinión, la opción metodológica más adecuada y acorde con los fines comunicativos que habrán de perseguir los alumnos sería el aprendizaje directo de los dialectos árabes, previa fase de alfabetización en escritura y lectura árabe, máxime si se toma en consideración que la red nos brinda hoy en bandeja todo lo que necesitamos para perfeccionar una lengua y-o un dialecto como el marroquí, a diferencia del pasado mas cercano, donde escaseaban recursos para aprender estas lenguas.  Cuando Internet comenzó a arabizarse, tímidamente, a finales de los años 90, las mayoría de los aprendientes hispanohablantes de árabe llevaban ya años estudiando árabe, y los recursos electrónicos para practicarlo en sus circunstancias no eran tantos como para renunciar a esta lengua en favor de otra. Ver películas árabes, a no ser las películas que se ponían, de vez en cuando, durante la carrera, en vídeo, sin explotación didáctica alguna, o escuchar música árabe, marroquí o egipcia requería disponer de casetes que o te comprabas in situ o te pasaba alguien, y que raramente incluían las letras, recopiladas en el caso de los intérpretes más célebres en cancioneros aparte. Por añadidura, la prensa, fundamental entre otras cosas para estar lingüísticamente al día, leías la que llegaba a tu ciudad y rascándote el bolsillo, siempre que no se agotaran antes los ejemplares. Es más, las bibliotecas de los departamentos de Estudios Árabes de las diferentes universidades españolas no estaba todas suscritas a publicaciones periódicas; tampoco los receptores de onda corta eran técnicamente sofisticados como para que escuchar con nitidez emisoras árabes.

En base a lo que antecede, en esta web, cuyos temas se inscriben en el marco de la dialectología árabe aplicada, pretendemos remediar estas deficiencias, aportando información sobre el proceso de aprendizaje de la dariya marroquí a hispanohablantes. El objetivo de esta Web es, por tanto, dar a conocer las clases particulares de aprendizaje de dariya marroquí, que impartimos en Madrid, en cualquier lugar que elija el alumno (su domicilio, salas de estudio, cafeterías, centros de trabajo, etc.), así como otros servicios, tales como el asesoramiento para aprender dariya o para estudiarla en otros contextos. Pero ¿porqué esta web se ha interesado en clases particulares? La respuesta la encontramos en la realidad misma del aula (de universidades, academias, centros, asociaciones, etc.) que suele ser, en cambio, bien diversa y poco favorable: una gran variedad de capacidades, diferentes grados de motivación, distintos niveles socioculturales e intereses del alumnado; una diversidad notable que lamentablemente obstaculice que se logra en el aula una enseñanza que se aproxime a la ideal a que aspiran los alumnos de dariya, debido fundamentalmente a los anteriores factores y a la falta de recursos adecuados o excesivo número de alumnos en clase.

En suma, nuestras clases particulares de dariya marroquí se plantearon como una respuesta ante la demanda social de esta lengua por los hispanohablantes y, también, ante la carencia de oferta formativa real y eficiente en esta lengua en el contexto español. Esta web es la única que le permite hacer una selección profesional del profesor particular de dariya marroquí. Aquí podrá identificar ese profesor o profesora teniendo en cuenta su formación, su experiencia y su método pedagógico, así como las valoraciones y recomendaciones que ha recibido de otros alumnos. Esta web es el único espacio profesional de la enseñanza particular de dariya marroquí que le ofrece este tipo de servicio, en comparación con academias y otros centros. Las clases particulares están concebidas para un alumnado hispanohablante, cuya lengua materna es el español, y que quiera aprender la dariya marroquí por distintos motivos académicos, personales o profesionales.
En esta web no se pide ningún tipo de datos personales, ya que sólo se trata de clases particulares. Baste con indicar en el formulario Contacto, situado abajo, sólo su nombre (no hace falta los apellidos), una dirección email de contacto y el servicio que se precisa. En breves segundos el interesado recibirá, en su email, la respuesta a la consulta que ha realizado. Esta última será contestada y confirmada en el plazo máximo de 3 horas. Las clases se pueden interrumpir y retomar en cualquier momento que desea el alumno. La web se compone de tres apartados informativos y un blog sobre aspectos didácticos y metodológicos relacionados con el aprendizaje de la dariya marroquí. Además la web cuenta con un espacio donde se recogen las valoraciones de los alumnos sobre nuestras clases. En la barra lateral izquierda o inferior pueden compartir nuestros contenidos a través de las redes sociales y descargar nuestra tarjeta de visita. Finalmente, y a través del enlace a  Drobox, situado abajo, los alumnos pueden encontrar almacenadas las diferentes sesiones de las clases que le han sido impartidas.

Bienvenidos a nuestras clases particulares de dariya marroquí. Esperamos estar a la altura de la confianza de los alumnos y que la página sea, por otro lado, una oportunidad para intercambiar conocimientos y experiencias en este dominio.      

Dr. Anas y Said. Coordinadores de Clasesdedarija e investigadores en didáctica de árabe y sus dialectos a hispanohablantes.

 

 

 

 

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